600–1.400 m
La zona del suroeste, y el nombre de calidad más conocido del país.
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Ningún origen coincide.
Seis zonas de cultivo reconocidas en media isla, y una cosecha que en buena parte se bebe antes de poder exportarse.
Las cifras de producción corresponden a la cosecha 2025/26.
La República Dominicana cultiva arábica en un conjunto de zonas reconocidas oficialmente, repartidas por la Cordillera Central y la Sierra de Bahoruco, al sur. Barahona, en el suroeste, es el nombre más asociado a la calidad; Cibao, Jarabacoa y Juncalito, en las tierras altas del interior, aportan la mayor parte del volumen.
El consumo interno es el dato que define a esta industria. Los dominicanos beben mucho café, los precios locales compiten con los de exportación y una parte sustancial de la cosecha no sale nunca de la isla. Eso mantiene pequeño el sector exportador y hace que el comprador internacional vea solo una porción de lo que se cultiva, normalmente los lotes altos de Barahona y Jarabacoa.
Las provincias sombreadas contienen zonas de cultivo; el café ocupa solo una parte de cada una.
La zona del suroeste, y el nombre de calidad más conocido del país.
El interior del norte, alrededor de Jarabacoa y Juncalito: el mayor volumen.
Suave y dulce a la manera caribeña: acidez de baja a moderada, cuerpo medio y almibarado, y chocolate, azúcar morena y un fruto seco ligero. Los lotes más altos de Barahona traen bastante más acidez y un filo cítrico más limpio que la media de la isla.
El café llegó en el siglo XVIII y se asentó en la Cordillera Central a lo largo del XIX. Desde entonces el sector ha estado marcado por los huracanes, por la roya y por el tirón de un mercado interno fuerte, razón por la cual la resiembra ha seguido más la demanda local que la especificación de exportación.
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Contornos de los países y relieve sombreado de Natural Earth, de dominio público.
Los marcadores de región indican una zona. No son ubicaciones de fincas levantadas sobre el terreno y no deben leerse como tales.